Un guadual bien aprovechado y/o listo para aprovechar debe contener una estructura horizontal mínima de 65 a 70 por ciento de guaduas maduras, 20 a 25 por ciento de juveniles, 5 a 10 por ciento de renuevos y entre 2 a 5 por ciento de guaduas secas. La cosecha se realiza entre el 4to y 6to año de establecida la plantación; no se debe cosechar más del 30% de las guaduas maduras para no afectar la dinámica de su crecimiento, y para no favorecer el efecto mecánico del viento (Giraldo y Sabogal 1999). Para Morales (2004) las tasas óptimas de cosecha sostenibles fluctúan entre 25 y 50 por ciento de la población comercial más los culmos secos.
Los guaduales presentan una alta estabilidad y buscan el equilibrio con suma rápidez. Es así como bajo tasas de extracción entre el 12% y 50% sobre el total de tallos adultos, la regeneración no se altera ni muestra alguna tendencia, y se mantiene en unos límites dados principalmente por las particularidades del sitio